Internet es una herramienta cada día más
empleada para conocer las contraindicaciones, efectos secundarios y el nombre
de los fabricantes de los medicamentos recetados o para buscar un remedio de venta
libre para una dolencia menor.
Lo cierto es que tanto quién desea
automedicarse como quien fue al médico recurre por igual a "doctor
Google" para corroborar algún dato.
El
Sindicato de Farmaceuticos y Bioquímicos (SAFYB) investigó el siguiente
ranking de busquedas mensuales en Argentina: 1. Paracetamol, Ibuprofeno y
Diclofenac: 568 mil búsquedas, 2. Clonazepam, Valium y Rivotril: 401 mil
búsquedas, 3. Sildenafil y Viagra: 285 mil busquedas, 4. Azitromicina: 195 mil
búsquedas, 5. Loratadina: 164 mil búsquedas, 6. Misoprostol: 128 mil búsquedas,
y 7. Aspirina: 79 mil búsquedas.
El 39% de las personas que compran
medicamentos en la web lo hacen buscando productos que no encuentran en
farmacia. Un 18% lo hace por el anonimato que ofrece la red y 31% porque les
resulta más cómodo. Solo 12% porque los encuentra más baratos.
Existe gran hipocresía en este tema ya que
aunque 79% de los consultados está convencido que los medicamentos adquiridos
por Internet no son seguros, y que la información proveniente del médico,
seguida de la del farmacéutico y la del prospecto son más confiables, la
tendencia de adquirir fármacos en la web es creciente.
La venta de remedios por Internet plantea
interrogantes: ¿está bien proveerse de productos de origen desconocido y dudosa
calidad?, ¿es legítimo prescribir medicamentos usando cuestionarios en línea?
(algunas páginas lo ofrecen), ¿los precios locales e internacionales son
equiparables?
Aunque la ANMAT dispuso que “Internet no podrá utilizarse como un
mecanismo de venta directa de especialidades medicinales y medicamentos
fitoterápicos de venta libre” (Disposición Nº 4980/2005, artículo 17 Anexo
II) y existe fuerte oposición de las asociaciones farmacéuticas a la venta de
medicamentos por Internet, la “farmacia virtual” posee un costado positivo:
permite a la población un amplio acceso a farmacéuticos y medicamentos.
Aunque la información obtenida por Internet
no actúa como un médico o un farmacéutico, sino como guía para tomar
decisiones, es indudable la comodidad y privacidad de una computadora personal.
Además, las ciberfarmacias podrían brindar
información para tomar correctamente los remedios y los farmacéuticos trabajar
con los pacientes para que cumplan los tratamientos indicados por el médico.
Poseyendo las direcciones electrónicas de
los pacientes, se les puede enviar recordatorios y consejos e incrementar la comunicación
entre farmacéutico y pacientes, como recomienda la Organización Mundial de la
Salud.
La Federación Internacional Farmacéutica – FIP
y la American Pharmacists Association – APhA, ya reconocieron a la “farmacia
digital” como parte de la profesión.
Cada sitio que ofrece productos y servicios
farmacéuticos a traves de la web debe registrarse con un farmacéutico
responsable y ese registro estar a disposición del público. En EEUU existe el Verified Internet Pharmacy Practices Sites
que informa los lugares que cumplen los requerimientos.
Las herramientas tecnológicas brindan
oportunidades de mejorar la salud. De hecho muchas farmacias reales ya tienen
páginas en donde ofrecen servicios de control de presión arterial o glucemia,
aplicación de vacunas, preparación de magistrales y pago con tarjetas. ¿Por qué
no incrementar tales servicios?
Es inútil luchar contra Internet, hay que
controlarla y utilizarla para mejorar nuestra calidad de vida.
MARCELO PERETTA – 11/2014
Doctor en Farmacia y Bioquímica de la
Universidad de Buenos Aires
Secretario general del Sindicato Argentino
de Farmacéuticos y Bioquímicos – SAFYB