Sin embargo, el sobreuso de estas sustancias aumenta el riesgo cardíaco en quienes las consumen y la probabilidad de impotencia o esterilidad futuras, por lo que se requiere más atención farmacéutica.
Muchos usuarios, no enfermos, utilizan los denominados “viagras” para aumentar el hedonismo y el erotismo, lograr mayor goce y duración en los encuentros amorosos, conseguir erecciones más rápidas o dar mayor satisfacción a la pareja. Algunos los toman por deporte y para aumentar su performance.
El Sildenafil apareció en 1998 y en 2006 ya ocupaba el puesto 75 entre los medicamentos más vendidos de Argentina. En 2008 fue número 22 y en 2013 número 13. Su facturación de 30 millones de pesos anuales, sin considerar la venta marginal, constituye el 3,6% del mercado.
Al año de su lanzamiento lo consumía el 0,8% de la población y a los quince años de aparecido el 2,5%, un millón de personas. No solo lo consumen adultos con disfunción eréctil, sino también menores de 21 años que abusan cada vez más.
La Facultad de Farmacia y Bioquímica de la Universidad Maimónides investigó en 2008 que 3 de cada 10 comprimidos de “viagra” son consumidos por menores de edad y que la cifra podría incrementarse cuando se considera la venta marginal y sin receta en boliches e Internet.
Los viagras están contraindicados en hipertensos y en quienes padecen hiperplasia prostática. Además, interactúan con antimicoticos usados para tratar hongos de la piel y sus principales efectos secundarios incluyen: hipotensión, dolor de cabeza y visión borrosa. También podrían producir infarto, por falta de irrigación cardíaca, priapismo, erección continua por más de 4 horas, o esterilidad, si su consumo se realiza durante mucho tiempo ya que se afectaría la calidad de los espermatozoides.
Los farmacéuticos son asiduamente consultados por problemas de erección y aunque suele ser incomodo hablar sobre el uso correcto de estas drogas, es importante que la farmacia disponga de un lugar privado en donde profesional y paciente puedan hablar sinceramente del tema.
Los “viagras” no actúan si el varón no es motivado sexualmente mediante caricias o besos y la erección facilitada por estas drogas se prolonga hasta 30 minutos después de la eyaculación, por lo que hay que advertir cómo tratar un posible priapismo.
El farmacéutico debe informar que los efectos deseados de los erectores penianos ocurren 30 a 40 minutos después de su ingesta, y que permanecen por 4 o 5 horas, si se consume Sildenafil o Vardenafil, o entre 17 y 36 horas, si se toma Tadalafil.
La salud sexual masculina es un tema rodeado de tabúes, folklore y humor que lo sumergen en la desinformación y la vergüenza. En lugar de sentirse incómodos, los farmacéuticos deben tener en mente que sus consejos pueden hacer la diferencia entre el buen o mal funcionamiento de estos fármacos.
MARCELO PERETTA – 4/2013
Doctor en Farmacia y Bioquímica de la Universidad de Buenos Aires
Secretario general del Sindicato Argentino de Farmacéuticos y Bioquímicos – SAFYB