En Argentina se prescriben 14 millones
de recetas por mes; unas 8 millones de personas consumen regularmente
psicofármacos y 25 millones toman diariamente medicamentos de venta libre.
No es que estamos todos enfermos, deprimidos
ni ansiosos, sino que existe sobrediagnosticación de enfermedades e
hiperprescripción de medicamentos. Además, el 80% de la población se automedica,
por efecto de los 1200 spots publicitarios emitidos diariamente por la
televisión, los 800 avisos en diarios y revistas, y las 350 páginas de Internet
que ofrecen fármacos.
Nos convertimos en una sociedad medicamentalizada,
con médicos que han sido “muy bien educados” por la industria farmacéutica para
usar “excesivamente bien” su lapicera. Como los médicos trabajan bajo presión, debido
a las demandas de mala praxis por fracaso de tratamientos, tratan de bajar el
riesgo recetando de todo y para todos.
Los farmacéuticos ponen escasas barreras
para entregar los fármacos y los pacientes han sido muy bien instruidos por la
publicidad de medicamentos. Les han enseñado que si no salen del consultorio
médico con una prescripción, el médico no hizo bien su trabajo. Como resultado,
mucha gente toma fármacos que no necesita, ignorando que hay tratamientos más
efectivos.
A esta conclusión llegó el Instituto
Nacional de Salud de EE.UU., descubriendo que el 29% de los pacientes que
recibían placebo desarrollaban diabetes, el 22% de los que recibían Metmorfina
y solo 14% de los pacientes que cumplían un régimen controlado de dieta y
ejercicio. Es decir que dieta y ejercicio son mejor que fármacos para tratar la
diabetes.
Pero en la vida real resulta difícil
hacer dieta y ejercicio. Es más fácil tomar comprimidos. Además, las obras
sociales y prepagas no cubren dieta ni actividad física.
Aún más serio es que muchos toman
demasiados fármacos simultáneamente: cinco, diez o veinte. La denominada
“polifarmacia” tiene riesgos. El problema es que los remedios no tienen un único
efecto, y por cada efecto conocido y deseado, existen al menos dos efectos desconocidos
y adversos.
Cuando se toman muchos medicamentos simultáneamente,
los efectos se suman. Tal es el caso de los analgésicos, que se toman de
diferentes marcas para tratar diferentes tipos de dolor, pero que la interacción
entre ellos puede bloquear la acción de otro o demorar su metabolismo, con lo
cual su acción y sus efectos secundarios resultan aumentados.
Cuando la función del hígado, el
estómago o los riñones se daña, aunque sea en forma mínima, la probabilidad de surgir
complicaciones con los medicamentos aumenta. Y mientras más fármacos se tomen,
es más probable que uno de ellos interfiera con la función normal de un órgano.
Un caso conocido de muerte por polifarmacia
fue el de una mujer de 52 años, que tomaba medicamentos recetados por varios
especialistas, a un costo anual de 1900 dólares. Todos de marcas caras. Se
suponía que le curaban la diabetes, la ansiedad, la depresión, la migraña y el dolor
muscular que padecía la señora. Cuatro fármacos eran para problemas psiquiátricos:
Clonazepam para la ansiedad, Escitalopram para la depresión, Oxacarbazepina
para la bipolaridad y Amitriptilina para la depresión y el insomnio. La mujer apenas
podía mantenerse en pie, y su compañera de cuarto decía que siempre tenia sueño,
se mareaba y no podía levantarse. ¡Qué casualidad! la mayoría de los psicofármacos
que tomaba causan mareo, somnolencia y la fractura de cadera que la llevaron a
la muerte.
Existe una relación directa entre tomar medicamentos innecesarios y
entrar internado a un hospital o morirse.
Apenas puede imaginarse lo que esos
medicamentos producían todos juntos. Sería casi imposible determinar qué
molestias eran causadas por la enfermedad y cuáles por los medicamentos. Es
probable que la mujer necesitara menos medicamentos y más atención médica. Los profesionales
experimentados suelen comenzar la evaluación de un paciente con polifarmacia que
no se siente bien, eliminando la mayoría de los fármacos, o todos. Con
frecuencia, el paciente mejora.
La Universidad de Alberta de Canadá
determinó que los problemas relacionados con medicamentos – PRM provocan anualmente
la muerte de 120 mil personas, la internación de 8 millones y un gasto de 76600
millones de dólares.
En consonancia con esos hallazgos, la Escuela
de Farmacia y Bioquímica de la Universidad Maimónides concluyó que el 50% de la
gente toma los remedios en forma incorrecta y que solo 4 de cada 10 pacientes
lee el prospecto antes de tomar su medicamento.
En Argentina, los PRM causan 12 millones de nuevas consultas médicas por año, 8
millones de tratamientos adicionales, 115 mil hospitalizados y 21800 fallecidos,
con un costo de 17400 millones de dólares. Provocan ausentismo laboral y pérdida
de calidad de vida.
El problema no es inherente a la
calidad o la eficacia de los medicamentos en sí mismos, sino a la forma en que
son prescriptos, dispensados y utilizados. Los PRM incluyen: diagnóstico
incorrecto, prescripción o dispensación incorrectos, automedicación, dosificación
o vía de administración incorrectas, omisión de contraindicaciones e
interacciones, y administración incorrecta.
No es mi intención discutir el papel
vital de los buenos fármacos en la salud y la calidad de vida. No cabe duda que
mucha gente vive mejor y más tiempo gracias a los medicamentos. Los
necesitamos. Pero deben recetarse con racionalidad y dispensarse con cautela e información
adecuada. El juicio de los médicos acerca de cuándo prescribirlos y de los
farmacéuticos respecto de cómo dispensarlos debería basarse en una verdadera instrucción
objetiva y en investigaciones reales, no en la publicidad que se hace pasar por
ambas.
MARCELO PERETTA – 6/2008
Doctor en Farmacia y Bioquímica de la Universidad de Buenos Aires
Secretario general del Sindicato Argentino de Farmacéuticos y Bioquímicos
– SAFYB